miércoles, junio 13, 2001

Impuestos - KISS ("Keep it simple, stupid")

Me parece que en la discusión sobre la reducción de impuestos se están confundiendo dos objetivos muy diferentes.

En el corto plazo el Gobierno quiere reducir la carga impositiva a las personas para que éstas puedan aumentar el gasto y así contribuir a reactivar la economía. Sólo en este contexto es muy cierto lo que afirman algunos senadores de la Concertación, que es importante que la reducción sea en todos los tramos, ya que donde más podría aumentar el consumo es en la clase media.
Sin embargo, mucho más importante es el mediano y largo plazo, en el que lo único que importa es reducir la carga impositiva marginal del tramo más alto. Cuando un inversionista evalúa si invertir o no en Chile, verá cuánto tiene que pagar sobre la utilidad que su negocio genere en el mediano plazo. Si hace todo como lo exige la ley, en algún momento tendrá que pagar un impuesto muy alto. Eso es lo que hay que cambiar para hacer más atractivo invertir en Chile, y reactivar en forma más decisiva la economía.

Por último, algunas preguntas: ¿Que pasaría con la inversión extranjera en Chile, si redujéramos los impuestos a la renta en forma radical a, digamos, un 15% como tope? ¿No es de esperar que, con la estabilidad única que exhibe Chile en la región, más un buen acceso a los mercados internacionales, más un régimen de impuestos muy atractivo, Chile se convierta en una verdadera potencia económica en muy pocos años? ¿No es eso lo que quiere lograr el Gobierno? Lo que hoy el SII quiere destinar a una mayor fiscalización ya no sería necesario, porque todos pagarían en forma entusiasta esos bajos impuestos, y podría ser redestinado a una mayor fiscalización de lavado de dinero (para filtrar el ingreso masivo de capitales extranjeros). Con una economía creciendo año a año al 8-9% como los verdaderos tigres asiáticos, el Gobierno no tendría que preocuparse de cuándo recupera lo que pierde hoy. Sería automático. Y es tan fácil. Ya conseguimos lo más difícil, sólo nos falta este paso. Así sí llegaríamos al Bicentenario desarrollados.

Soñar no cuesta. En mi opinión, para poder ser tigre hay que saber dar saltos de tigre.

Diario Estrategia (13/06/2001)

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