Lo que más se escucha es "cuando el servicio empeora (por la congestión) debemos pagar más... ¿no es contradictorio?"
Evidentemente todos estuvimos dispuestos a pagar en primer lugar por tener autopistas urbanas como las que hoy tenemos. Era obvio que no era un beneficio "democrático", porque solo los que tienen auto pueden aprovechar de reducir sus tiempos de viaje, pero peor hubiera sido usar platas públicas para hacer estas mismas construcciones. Así todos aceptaron sin problemas que hubiera cobros.
Ahora, si se llegan a producir tacos en estas flamantes autopistas, y ello no es solucionable con mejoras marginales de los accesos o salidas, es EVIDENTE que hay que subir las tarifas. Es la forma que el mercado tiene para autoregular el acceso a un bien que se vuelve más escaso = más exclusivo = más caro. Teoría básica de mercado. Es parte del mismo concepto de haberlas concesionado en primer lugar. Si estuvimos de acuerdo entonces, ahora debemos mantenernos en la mísma linea.
La experiencia de otras ciudades como Los Angeles, USA, famoso por sus Freeways de hasta 10 pistas por lado, ha demostrado que hasta las autopistas más amplias nunca son suficientes. Entonces podemos seguir ampliando y construyendo hasta asfaltar Santiago de lado a lado, o reconocer que el privilegio de atravesar Santiago a alta velocidad en ciertas horas se convierte en un bien cada vez más lujoso, que finalmente lo usarán quienes se lo pueden permitir o quienes lo tengan que usar por necesidad extrema.
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